viernes, 6 de enero de 2012

Y así te soñé...





Parada en el risco podía abrazar aquel lugar tan abierto y lleno de vida... Pero me llamaste por mi nombre... voltee y tu mirada se metió en mi alma en cuestión de segundos, tomaste mi brazo y jalaste hacia tus labios mis labios pudiendo sentir la humedad de tu lengua q ansiosa parecía querer explorar mi boca sin tener un segundo de respiración...Y ahí estábamos solo tu y yo en la llanura de aquel lugar donde el viento soplaba fuerte... y sin embargo no nos importaba, empezamos por besarnos, y sentir el jugueteo de tus manos como jalaban mi pelo con cierta fuerza y al tiempo que alzabas mi playera para acariciar mi espalda, sentía tus dedos como se aprendían cada centímetro de mi y en unos segundos ya estabas acariciando mis pechos, comenzaste a besar mi cuello y tu lengua jugueteaba en mis oídos, me pusiste nerviosa, tan nerviosa que seguro podías sentir como mi corazón estaba por salir, por explotar, y es ahí cuando empezaste a saborear, a comer, a disfrutar mis senos, tu lengua jugando con los pezones y mi cuerpo humedecía... Empecé a desabrochar tu camisa, con cada botón que desabrochaba podía sentir tu olor, tu piel tibia me hacia abrazarte ya con mi torso desnudo y el viento suave dejó de soplar como si se hubiera puesto de acuerdo contigo... Tu lengua no dejaba de jugar con mis pezones y es ahí cuando mis manos se metieron entre tu piel y tu pantalón...en cuestión de segundos, solo un segundo... tenía en mi poder la fuerza de tus ganas y la dureza de tus entrañas... Pusiste tu camisa sobre el césped y me recostaste sobre ella, tu lengua empezó a dibujar un camino hacia el sur de mi cuerpo...hacia el sur... con tus dientes desabrochaste mi pantalón y en un segundo desnudaste mi cuerpo por completo... tus labios empezaron a besarme, tu boca se alimentaba de mi y tu lengua empezó a saborear mis entrañas... No podía mas... empecé a gemir de placer...
En un momento... solo uno ya te había quitado los pantalones y lo único que podía querer era montar tu vientre, así que te recosté sobre el césped y te monte como los barcos en el mar con el va y ven de las olas, y podía sentir el suave viento en mi piel desnuda y tu fuerza y tus ganas dentro...muy dentro de mis entrañas.
No podía dejar de sentir ese placer... ese placer que solo se siente cuando... cuando... tu sabes cuando...
Y me voltee para ver el risco, y tus fuerzas seguían dentro de mi y tu veías mi espalda...la libertad tatuada en mi espalda... cabalgarte... como me gusta cabalgarte... y después recostar mi espalda en tu pecho aun contigo dentro sin dejar de movernos un segundo mientras tus manos recorren todo mi cuerpo, puedo escucharte gemir en mi cuello, sentir como tu sudor se absorbe por mi piel, tu sudor... tu olor... el tacto de tus manos recorriéndome centímetro a centímetro parecían ya haberse aprendido todos los caminos de mi piel, cada camino que lleva al sur, que lleva al placer, que lleva a sentir ese gozo único en el momento exacto cuando... cuando... tu sabes cuando...
Y ahí justo en medio del vacío, del silencio, del viento recorriendo nuestros cuerpos desnudos, justo en ese momento me abrazaste tan fuerte que pude sentir el calor de tu fuerza saliendo de ti para quedarse conmigo, con los gemidos, con el placer de mi cuerpo, de nuestros cuerpos desnudos que terminaron juntos, mirando el risco y saboreando el momento... justo ese momento que fue solo un sueño...