jueves, 4 de febrero de 2016

Escrito para: https://asintotasblog.wordpress.com
Fecha: Junio 2015
Reto: Elegir para nuestro escrito el primer o el último día de vida.



Sin pedir permiso...

Ahí estaba ella, frente al espejo, su pelo rizado y el flequillo apenas dejaba ver el azul de sus ojos... 

Era la última imagen que Antonio tenía, y ahí estaba él al frente, abrazando su recuerdo sin cuerpo, oliendo el perfume sin aroma de quien había sido su mejor amiga y compañera por más de 60 años...

Aquella mañana había entregado a su última hija a quien por ahora sería el dueño de su vida, ya no tenía una obligación de despertar a las 5 y poner el café, ya no tenía a quien atender y con quien pasar las horas jugando ajedrez para que la noche llegue sin pedir permiso... Y por la mañana el aroma del café despierte el recuerdo de su querida Elsa... Quién ya lo había dejado años atrás.

Antonio fue a su recamara y de un viejo ropero sacó el saco con la solapa lustrosa por los años pasados.

Regresó donde ella lo esperaba y con un suspiro de ánimo le guiñó un ojo sabiendo que ella entendería la emoción y el secreto que esta llevaba envuelta.

Antonio le dió un sorbo a su café, entró y sacó varias carpetas importantes dejándolas en el viejo escritorio...

Salió al jardín y cortó como cada mañana 3 margaritas blancas y las puso con cuidado en el florero junto a la luna que guarda el reflejo de su Elsa quien le sonreía todos los días.

Regresó a su habitación y abrió el cajón donde guardaba el arsenal de medicamentos para la vejez que le llegó sin pedir permiso...

Los llevó a la cocina y uno a uno fue echándolos a un gastado mortero donde podía visualizar la sonrisa tan llena de vida de su Elsa.

Terminó y se sirvió un whisky Macallan que había comprado un par de meses atrás justo para ese momento... Pasó al comedor donde ya había puesto la mesa para dos y donde las flores no podían faltar para alegrar el reencuentro...

Se sirvió un poco de pasta y ensalada, entre cada bocado bebió un pequeño sorbo para brindar...

Así pasaron los primeros minutos...

Al amanecer su Elsa lo abrazaba y ahora la imagen tenía cuerpo y el perfume aroma... Su piel... tan... Su piel...

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